Zombies y traducciones.
September 28, 2007 on 1:29 pm | In Uncategorized | No CommentsEl otro día tuve la oportunidad de redimir mi opinión sobre Rupert Everett, ya saben, el actor de ‘La Boda de mi mejor amigo’, aquella cinta protagonizada por la insufrible Julia Roberts.
Pero bueno, no quiero hablar de esta actriz, sino de una película que protagonizó Everett. Si bien se trata de una cinta que me hizo cambiar mi opinión sobre este actor me sorprendió también la cantidad de versiones que tenía el nombre de dicha cinta en distintos idiomas.
Pues bien, el título bajo la cual conocí esta cinta fue ‘Mi novia en un zombie’ y la verdad estuve cerca de mandarla al olvido pues el título realmente suena ridículo, uno pensaría, de solo toparse con ese nombre, que está frente a una típica cinta de terror gore.
Pero afortunadamente vi la película, me encantó y me enteré del título original que nada tiene que ver con los títulos elegidos para versiones en otros idiomas. ‘Dellamorte Dellamore’ (de la muerte del amor) es el nombre original que pasa en la traducción a ‘Mi novia es un Zombie’, ‘Tuyos para siempre’, ‘Cementery Man y quién sabe que otros títulos. ¿Cómo entender esta disparidad de títulos? ¿Qué piensa la gente cuando traduce el título de una película?
Esta cinta fue dirigida por Michele Soavi (italiano) en Italia y Francia pero fue rodada en inglés. Narra la extraña historia de un hombre (Everett) encargado del cementerio de su pueblo y que encuentra el amor durante una epidemia de…Zombies. Realmente es una película surrealista y muy buena, pero lo raro en sí es la disparidad de títulos con la cual se puede encontrar dicha cinta.
No importa cual de los títulos alternativos vea uno, realmente no tienen absolutamente nada que ver con la esencia del nombre original de la película.
Cuando me topo con estos desastres idiomáticos me pregunto cuántas películas se perderá uno cuando encuentra un título poco inteligente o atractivo, o incluso, cuántas cosas interesantes deja de ver o leer uno porque desconoce el idioma.
No conozco el italiano, pero sin duda el título original de la película que comento no me es extraño al leerlo, y me resulta más interesante que los títulos provisionales de las traducciones.
Y hay que tomar en cuenta lo que mencioné líneas arriba, el director de la cinta es italiano, el reparto incluye a Everett (un inglés), a un galo (Francoise Hadji-Lazaro), una italiana (Anna Falchi), en fin, un crisol de cultural para un solo objetivo: una película.
El mundo del cine es uno de los medios que rompen las barreras idiomáticas cuando realmente hay un interés por hacer una buena historia. Para hacer películas los idiomas dejan de ser un problema, no importan las nacionalidades sino la disposición de los actores para asumir un proyecto y realizarlo.
Y el caso de Everett es solo uno de esos felices hallazgos que uno hace, pero existen otras películas más famosas, solo basta con nombrar a Penélope Cruz o a Antonio Banderas, por citar a actores más conocidos, para darse cuenta de la magnitud que alcanza la importancia de los idiomas y que estos no son siempre una barrera infranqueable.
Por eso a la hora de pensar en la importancia de los idiomas uno nota lo importante que resulta aprender no uno, sino varios o tener al menos conocimientos básicos de estos. Por un lado no te limitas a leer subtítulos sino que tampoco te dejas llevar a la deriva por el capricho de unos cuantos traductores que deciden títulos arbitrarios o subtítulos convenientes a darse el lujo de respetar la esencia de una cinta o del contenido de un libro.
El lado sucio del lenguaje.
September 26, 2007 on 6:33 am | In Uncategorized | No CommentsHay gestos que se han hecho universales, como el famoso dedo del medio, que llevan una carga significativa de mal gusto universalizada.
Cuando veo a personas hacer este tipo de gestos pienso dos cosas: la primera es que me sorprende el parecido que veo entre las personas cuando hacen esos gestos con los mandriles y simios. Bueno, estos animales tienen la facultad de que si son entrenados pueden comunicarse por señas, igual los simios, que si son entrenados pueden hacer uso de todo tipo de gestos.
Lo segundo es que a veces siento que para expresar los sentimientos no se necesitan palabras. Es como el lenguaje de los mimos (que Marcel Marceau me perdone), pero elevado al cubo y la forma tan particular a lo que puede llegar a significar una seña en el lenguaje humano.
Y si bien podemos hablar de íconos o gestos ‘universales’ que se han hecho conocidos por su masificación en medios populares, no hay ningún gesto que sea ‘inherente’ al ser humano. Los gestos que acompañan a nuestro lenguaje son distintos dependiendo los idiomas, solo basta considerar la forma en que se acompaña a la palabra ‘sí’ gestualmente, varía su forma dependiendo la cultura y el idioma (otro ejemplo es la gran diferencia para hacer el gesto de ‘yo’ en español y japonés, el primero señala al corazón y el segundo a la nariz).
Pero en cuestión del idioma en sí y palabras específicas, podemos encontrar que hay cierta ‘universalidad’ a la hora de crear algunas ‘malas palabras’. No voy a dedicarme a hacer una lista de estas en este momento, porque probablemente me faltaría espacio, pero la idea general es que ciertas construcciones de malas palabras están asociadas con ‘elementos’ producidos por el cuerpo y sumados al parentesco de una persona como por ejemplo: ‘lágrima’ (por censurar un poco) y ‘madre, y vayan ustedes mismos haciendo uso de su propia inventiva.
Cuando uno decide aprender un idioma puede ir a un colegio de idiomas y pasar tres o cuatro años aprendiendo correctamente inglés o francés. Al final de sus estudios puede aprobar con honores el curso, pero esto no implica que sea una persona preparada para enfrentar el entorno social del idioma que ha aprendido con tanta severidad y ahínco.
Aún recuerdo cuando tenía quince años y acudía a un instituto de idiomas para aprender francés, la mayor parte de mis compañeros –y bueno, yo también- estaban más interesados en aprender como se insultaba en francés o a saber como se decía ‘pipí’ que en aprender el idioma.
O quizá en muchos aspectos para ellos el conocer estas palabras era conocer el idioma realmente. Desde una perspectiva de autoprotección una persona que aprende un nuevo idioma desea aprender el lenguaje de comunicación inmediata. Por ejemplo, si yo quiero aprender el inglés decididamente no buscaré a una profesor que enseñe inglés victoriano o isabelino, buscaré a alguien que me enseñe el inglés ‘actual’ el que ‘todo el mundo habla’, porque sino será difícil que sobreviva en un nuevo entorno o siquiera que pueda leer las últimas noticias de actualidad.
El problema a la hora de decidir aprender un idioma son los grados de ‘inmediatez’ con los que uno cuenta o aspira al enfrentarse a un idioma nuevo. No hay una sola forma de aprender inglés, tanto desde el aspecto pedagógico como de la misma actitud e intención del estudiante.
Hay quienes buscan aprender un inglés ‘académico’, ‘ejecutivo’, ‘de esquina’ o de ‘barrio’, ‘el lenguaje actual’, ‘las palabras de moda’, en fin. Cada quien tiene sus propias aspiraciones para aprender un lenguaje pero a la vez estas aspiraciones son un puente que te abre camino hacia la novedad del lenguaje o a una muralla que te encasilla solo en una variante del idioma que aprendes.
Tomemos en cuenta, por ejemplo, los estereotipos en la TV, parece ser que nos quieren acostumbrar a que asociemos a todos los afro americanos con esa lengua ‘gangsta’ o del Bronx; lo mismo con los latinoamericanos, siempre en alguna serie estos van a manejar un ‘spanglish’ antes que un inglés o un español correcto.
El lado ‘sucio’ del lenguaje es aquel que implica el prejuicio personal y el de los otros, el de las mismas limitaciones que uno se antepone al aprender un idioma y qué tanto está uno decidido a aprender y aprehender un lenguaje en su vida cotidiana.
Los idiomas y la globalización.
September 20, 2007 on 8:55 am | In Uncategorized | No CommentsCómo será este mundo de ambiguo como para que conocer un idioma no sea suficiente para hacer bien o mal las cosas. Como en el caso de esa niña neozelandesa de padres chinos a la que llaman Pumpkin porque nadie tiene ganas de aprenderse su nombre “real”.
Y aún más, quizá sigamos pensando cómo un hombre de origen chino viaja en busca de una mejor vida a Nueva Zelanda y termina abandonando a su pequeña hija en Australia para luego desaparecer en los Estados Unidos. Una tríada unida por un idioma ‘común’ que es el inglés.
Nada más paradójico sin duda y aún más paradójico es la manera en que el asunto de los idiomas trasciende silenciosamente en estos casos.
Aún no se sabe mucho de este hombre chino lo único que dicen las noticias es que el cuerpo de su esposa apareció en la maletera de su auto y que el hombre (al parecer un docente) desapareció con una fuerte suma de dinero cuando dejó a su hija en un aeropuerto de Australia.
Y si uno, desde su perspectiva occidental, piensa en un hombre oriental seguramente lo asociará a los estereotipos consolidados por el cine y los medios de comunicación. Pero entonces surge la duda ¿qué hacía un chino viviendo en Nueva Zelanda? Y al leer las noticias la respuesta será: tenía un trabajo y por tanto un vida en ese país.
El inglés es el idioma mediador entre este hombre ‘invisible’ del cual solo se tiene una supuesta imagen tomada en el aeropuerto de Australia y un documental hecho por un universitario en donde el hombre chino habla de otra hija desaparecida.
Este asunto trasciende las nacionalidades y las lenguas, hay una hija de veintitantos años que desapareció hace años y que de repente habla de cómo era su padre, hay una mujer asesinada de origen chino pero que vivía entre China y Nueva Zelanda y una niña con nombre chino pero criada en Nueva Zelanda viviendo en este momento en Australia.
Si el padre de Pumpkin hubiera pensado en un referente cultural ‘típico’ sin duda habría pensado en abandonar a su hija en China, ya que ellos son chinos y tienen ‘nombre’ chinos’. Sin embargo ¿porqué pensó en dejarla en Australia y no al menos en su casa en Nueva Zelanda?
Por un lado están las leyes chinas, estrictas y terribles sin duda, pero por otro no se puede pensar simplemente que planeó dejar a su hija abandonada en un país agresivo, en Australia y en Nueva Zelanda se habla el inglés y probablemente, aún cuando falte mucho para esclarecer la idea, quizá este hombre abandonó a su hija en un ambiente que pensó no sería tan agresivo a la niña como sí sería dejarla en China.
Es extraño pensar, cómo a la altura de estas situaciones los idiomas, aprenderlos y utilizarlos, alcanzan nuevas perspectivas. La policía ahora se mueve por todo el mundo, buscando pistas en distintos países y diferentes lenguas (China y en los anteriormente citados). Ya no es una cuestión local, es una cuestión extrañamente globalizada, el idioma materno ya no nos identifica necesariamente con nuestra patria ni con el lugar que llamamos hogar.
El estar en contacto con nuevas formas de conocimientos y con otros idiomas nos hace sentir la necesidad de aprender idiomas. Pero finalmente ¿qué significa aprender un idioma? Pues es comunicarse, pero ¿qué sucede en comparación a otras épocas? Hace un tiempo era ‘normal’ que nuestros padres supieran un idioma y ya, estaban además las propuestas nacionalistas que pugnaban por nuestros nacionalismos y por asegurarnos que no encontraríamos otro lugar más seguro que la tierra que nos vio nacer.
Y la patria está ligada inexorablemente al idioma, a la lengua, la idea de nación nace del idioma. Pero en una época como ésta, en que es necesario conocer y aprender otros idiomas ¿cómo entendemos esta noción de patria?
Pues los límites se van diluyendo cada vez más. Como en el caso de Pumpkin y de su padre, un hombre que decidió dejar a su hija en un contexto anglófono y no en uno chino y que decidió, no huir a China sino a USA.
La necesidad de aprender idiomas en esta época no obedece simplemente a un ánimo consumista, es en cierta forma la oportunidad de encontrar tu propio lugar, aquel que sientas como un hogar, y no es necesariamente un sitio, una ubicación física, muchas veces es simplemente el conocer una lengua el que te permite sentirte en casa porque lo que un idioma hace es ayudar a la comunicación que es, en el fondo, el ancla que nos lleva a sentirnos en casa.
El reggaeton de los idiomas
September 17, 2007 on 2:05 pm | In Uncategorized | No CommentsMis padres no entienden el reggaeton, y eso que no son de los ‘conservadores’ que andan prohibiendo todo lo que parezca moverse de forma indecorosa, únicamente no lo ‘entienden’.
Digamos que yo no soy una ‘fan’ de este tipo de música, no es mi música de cabecera ni la que tengo en el MP3, pero siento una particular simpatía por este género. En general siento simpatía con todo aquello que enarbole sin vergüenza su posición de outsider.
Hace algunos años, en una fiesta, después de varios Destornilladores (el screwdriver) me di cuenta que estaba sumergida en una extraña discusión con un chico al que le gustaba el rap y además ‘rappear’.
Le dije que el rap se escuchaba mejor en inglés, y aunque ya han pasado cerca de tres años desde esa discusión, sigo pensando de alguna forma que para el rap, el inglés es lo mejor. Ahora, el “por qué”, para mí, es una cuestión puramente lingüística.
El inglés tiene formas de construcción más simples, existe el neutral, mientras que en el español las palabras tienen que ser pluralizadas o singularizadas además de contar con artículos y demás detalles. En fin, es un idioma rico, en todos los aspectos, mientras que el inglés tiene contracciones y formas más simples. Rappear en inglés no es tan confuso porque las construcciones verbales, de tiempo y número no son tan complicadas, las palabras se suceden unas a otras con ‘naturalidad’ mientras que en español la construcción de una oración tiene más componentes.
Bueno, el caso es que aquella noche terminé discutiendo con ese muchacho, afortunadamente aún cuando era una rappero era todo un caballero así que esta linda chica salió ‘ganando’ la discusión por abandono del cuadrilátero.
Sin embargo mi duda respecto a cuál sería la versión en español del rap seguía en pie. Me negaba a aceptar que el rap realmente pudiera tener una manifestación original en español, en el puro sentido de que sonara tan veraz como en inglés (fonéticamente hablando). Hasta ahora no he visto rapperos en español que me convenzan.
Entonces apareció el reggaeton, esa suerte de mezclas de sonidos latinos provenientes de los medios más underground del caribe con el hip hop, mezclando géneros e idiomas.
Hay quienes le llaman vulgaridad, que le falta originalidad y quién sabe qué cosas más. Pero lo cierto es que este género tiene calle, alma de esquina y de barrio, es lo que en este momento representa la actitud latina (mal que bien) con sus préstamos de otras lenguas, sus alienaciones, su lenguaje ramplón, sus movimientos, sus letras demasiado expuestas y entre lo sincero y lo tosco.
Escucharlo no es solo obedecer una moda, puede ser toda una tarea antropológica porque en sus letras, en sus videos, en sus intérpretes, se ve un poco de lo que está pasando en este loco mundo con los idiomas, el cómo las personas en todas partes del mundo asumen a su modo la invasión mediática y la globalización.
Y es eso lo interesante, presencia el cómo se re-aprende el idioma español y cómo se aprende el idioma inglés, cómo no únicamente se aprenden idiomas sino que se reinterpretan idiomas completos.
Acá en España este género es visto entre la curiosidad y lo repulsivo pero sin duda en América está ’pegando fuerte’ como diría una amiga peruana que se dedica a estudiar este género musical para su clase de antropología.
Ella misma me comenta que a la hora de escuchar reggaeton hay que prestarle atención a muchos detalles en la letra, no solo hay que saber español sino inglés, y no solo inglés sino el inglés que hablan las comunidades latinas en USA.
Es impresionante, realmente no creo que sea un género poco original, después de todo no hay realmente nada original, todo tiene influencias y raíces y el reggaeton no niega ninguno, solo toma, asimila y demuestra, así, al desnudo, con sus horrores y verdades. Después de todo mi padre tuvo razón cuando me encontró escuchando un reggaeton y me preguntó ‘en qué idioma estaba’: el reggaeton es la lengua de una sociedad y de una generación, tratarla superficialmente es ser más ramplón que nadie, este género tiene mucho que decir en su larga o corta vida.
La tercera lengua.
September 12, 2007 on 11:51 am | In Uncategorized | No CommentsHace unos tres meses, no recuerdo el día, a las 6:30 de la mañana recibí una de las llamadas más incómodas y extrañas de mi vida. Bueno, no era precisamente una llamada para mí.
Por un milagro de esos que se cuentan con los dedos, aquel día de hace tres meses me desperté temprano, eran como las 6:25 y como de costumbre, en lugar de pararme y decidir aprovechar el día desde temprano, opté por remolonear algo más en la cama. Sin embargo a los pocos minutos escuché el teléfono sonar. Felizmente hay un teléfono en la habitación de mis padres de modo que mi mamá contestó (mi papá había viajado el día anterior a Bélgica).
Lo que me extrañó fue que mi madre parecía discutir con la persona al otro lado del teléfono, por unos minutos me preocupé pensando que quizá llamaban del aeropuerto diciendo que algo había pasado con el vuelo de mi padre.
Cuando mi madre tocó la puerta ya estaba parada, ella me pasó el teléfono diciendo que le era imposible entender a la persona al otro lado pues hablaba inglés y mi madre, a parte del español solo habla francés.
Cuando contesté tampoco me fue nada fácil entender, resulta que la mujer estaba llamando desde Bélgica utilizando inglés –por alguna razón extraña pensaba que en Perú podíamos hablar ese idioma- para comunicarse, pero tenía un acento francés muy fuerte.
Haciendo uso de toda la conciencia que podía tener a las 6:30 de la mañana, también empecé a hablarle en inglés, aún cuando era buena estudiante en mi curso de inglés, me di cuenta que mi acento no era mejor al de la operadora.
Tardamos unos quince minutos en entender que a mi padre se le perdieron las maletas en uno de los transbordos de viaje y que la operadora llamó al número que estaba puesto en los datos de mi papá (cosa rara, para qué llamar hasta Perú si las maletas se perdieron en Moscú).
Luego de decirle que él se encontraba en Bélgica, finalmente la comunicación terminó. Nunca antes sentí que la globalización me había pegado tan fuerte hasta ese momento. Una belga francoparlante y una peruana hispanohablante comunicándose por medio del inglés.
Incluso cuando mi padre me contaba sobre su estadía en Europa me comentó que cuando tuvo que ir a Alemania, el idioma que utilizaba para poder comunicarse era una mezcla entre las palabras alemanas que sacó del diccionario, el francés que conocía bien, el inglés en general y un poco de español cuando pensaba que la persona que estaba frente suya podía hablar ese idioma.
Mi padre trabaja como profesor universitario y las exigencias de su vocación implican siempre aprender varios idiomas. Por eso resulta irónico pensar que alguien como él, a quien la vida académica le pide el conocimiento de un idioma, tuviera que utilizar varias de las lenguas que conocía para comunicarse en un lugar como Alemania.
Yo misma me di cuenta, cuando me vi asaltada por esa llamada repentina empezando la mañana, lo importante que es, no solo conocer un idioma bien sino practicarlo continuamente. Como ya dije, me consideraba una buena estudiante de inglés, siempre he tenido buenas notas y no tenía problemas para hablarlo durante clases, pero a la hora de confrontar mi propio inglés con el inglés de otra persona, me di cuenta que no era tan bueno como pensaba.
Por otra parte me di cuenta también cuán dominante se ha vuelto este idioma, ni la operadora ni yo pensamos que la otra podría hablar otro idioma que no fuera inglés. Esto último no me resulta halagador para nada, pero es cierto que el inglés, por más que tratemos de obviarlo, es un idioma que todo el mundo conoce, aunque sea de oídas y que todos presuponen que uno habla.
El caso más notable es el de mi madre, ella no sabía inglés y por eso no entendía a la operadora, pero si esta le hubiera hablado en francés probablemente hubiera entendido lo que pasaba. Pero la operadora ¿porqué debía suponer que una mujer peruana que contesta el teléfono debía saber francés y no inglés?
En fin, para el caso solo queda aprender la lección, quizá no es necesario aprender un solo idioma a parte del nuestro, siempre es importante saber dos o más para poder tener una comunicación efectiva a donde quiera que se vaya.
De la traducción de las palabras a la interiorización de sus significados: el reto de aprender un nuevo idioma.
September 6, 2007 on 10:34 am | In Uncategorized | No CommentsCuando tenemos un primer encuentro con un nuevo idioma pensamos que aprenderlo es como traducirlo. Que las palabras en un idioma tienen equivalentes exactos en otro.
Sin embargo a medida que nos vamos adentrando en una lengua nueva nos damos cuenta que el truco del ‘diccionario’ es lo peor que uno puede tratar de utilizar.
Primero debemos entender que las lenguas no son precisamente grupos de palabras con significados estáticos que nunca varían.
Si de por sí es diferente el significado que encontramos en un diccionario que los que podemos hallar en el uso de la vida cotidiana en nuestro propio idioma, debemos tener en cuenta que entre distintos idiomas la complejidad es mayor.
Auque nos puede resultar más cómodo tratar de encontrar palabras equivalentes de un idioma a otro, la traducción inmediata de una palabra por otra no es siempre es lo adecuado ni facilita las cosas.
Ante un libro en inglés, por ejemplo, traducir las palabras en nuestra mente de un idioma a otro no ayudará a facilitar nuestra lectura. Al contrario, cuando asociamos el significado de una palabra con una traducción lo que hacemos es retrasar nuestro entendimiento de una lectura.
Esto se debe a que lo normal es que leamos estructuras complejas de textos y no solo palabras sueltas y sin ninguna relación entre sí.
Si bien cuando empezamos estudios de un idioma nuevo se nos ofrece un reducido grupo de palabras con significados invariables, el objetivo no es que nos memoricemos sus significados en nuestro idioma sino que interioricemos sus significados por una continua asociación de palabras en el mismo idioma que estamos aprendiendo.
Detengámonos un poco a entender lo que es un diccionario. Este es un libro que explica el significado de palabras con otras palabras. Hasta aquí parece todo claro. Pero si lo pensamos bien ¿cómo es que entendemos una palabra si su explicación está hecha con más palabras?
Digamos que alguien pide el favor de que le expliquen el significado de la palabra gato. Cualquier persona puede hacer una definición básica: animal, felino, cuadrúpedo que maúlla. Sin embargo, cada una de estas palabras utilizadas para su definición tienen a su vez otras palabras para definirlas a ellas mismas.
¿Cómo podrías explicar el significado felino? Pues el gato es un ejemplo de lo que es un felino. El diccionario, como se puede ver, es un círculo eterno que nunca acaba. Una palabra nos guiará siempre a otra continuamente.
Cuando estamos en nuestro propio contexto no somos del todo conscientes de estos detalles. Pero a la hora de aprender un idioma nos vamos dando cuenta que las palabras varían sus significados y que se explican por medio de otras palabras y conjuntos de palabras que tienen también otros significados.
En el caso de la palabra up en inglés, su significado general lo asocia a la traducción ‘arriba’ en español. Sin embargo, conjugado con otras palabras ‘up’ adquiere otro tipo de significados que en español no quieren decir precisamente arriba, como ‘make-up’, que no es precisamente ‘hacer arriba’.
Por eso es importante que uno no trate de establecer equivalencias de significados de un idioma a otro. Lo importante en este caso es interiorizar el significado de las palabras en el mismo idioma.
Esto puede parecer difícil pero en realidad es una práctica que hacemos todo el tiempo de manera inconsciente con nuestro propio idioma. En todo caso esto nos lleva a pensar que aprender un idioma no es solo tomar atención en clases o asegurarnos de asociar significados de un idioma a otro. Lo importante es que tratemos de asociar las palabras con hechos, situaciones, cosas o imágenes, más que con simples significados de diccionarios.
Por ejemplo, si digo ‘rosa’, cualquiera puede decir que se trata de una tipo de flor, muy bella, de muchos colores, que tiene espinas y que incluso tiene un significado romántico. No se necesita aprender la definición de la palabra que viene en el diccionario, que seguramente será más amplia y con palabras difíciles en un idioma que ni siquiera existe ahora. Más aún si se le explica esta definición a un niño pequeño seguramente no sabrá de qué le estas hablando, aún cuando sí conozca la rosa.
Lo mismo pasa a la hora de aprender un idioma, no podemos tomar una palabra como ‘do’ y simplemente mirar un diccionario y decidir que significa ‘hacer’ o que es un auxiliar que no se traduce al español, pues su significado es más amplio.
Por esto, para poder interiorizar un idioma es siempre importante la constante práctica y relación con este.
